Construyendo el punto de partida

Recogemos en esta entrada la opinión expresada por las personas participantes en un proceso de transformación organizacional, en uno de los hitos más importantes de estos procesos: el cierre de la primera fase de reflexión (habiendo llegado al diseñado colectivo del nuevo modelo organizativo)

Ayer cerrábamos un interesante proceso en una organización del ámbito de la cultura. Comenzamos el 29 de septiembre y han sido 7 intensas sesiones en las que han participado todas las personas (algo más de la veintena) de la misma. Se cierra un proceso que es, a su vez, el punto de partida de una nueva etapa, ya que a partir de enero se implantará el nuevo modelo organizacional que ellas mismas han definido, y, además, se iniciarán otros proyectos de expansión de lo aprendido hacia las organizaciones con las que se coopera estrechamente.

Quisimos dar cierre a este proceso -a esta fase- pidiendo a cada una/uno que comentaran cómo lo habían vivido, qué les había parecido. Recogemos aquí una síntesis de las respuestas:

  • Ha sido un proceso muy efectivo y rápido.
  • El proceso ha sido dinámico y claro.
  • Tenemos un resultado, algo muy tangible.
  • …que, además, lo hemos hecho nosotros.
  • Vuestra [refiriéndose a la aportación de las dos personas de Hobest que hemos participado en este proceso] aportación conceptual ha sido muy enriquecedora y decisiva.
  • Ha habido momentos en los que me he sentido muy incómodo. [A este comentario explicaba Alfonso que cuando los cambios van en serio, cuando estamos hablando de verdad de transformación, es lógico que nos incomode, porque nos estamos jugando mucho]
  • Me ha gustado cómo nos habéis provocado para que reflexionáramos sobre todo esto y cómo nos habéis guiado.
  • Se han cumplido totalmente mis expectativas.
  • Aún falta concreción pero el punto de partida en el que nos colocamos supone una transformación sustancial y a mejor de lo que tenemos hoy.
  • Ahora sé que es posible un cambio organizacional.

Tal era la sensación de que lo han hecho ellos, que alguna lo exageraba diciendo que lo hubieran podido hacer solos, sin nuestra colaboración, aunque reconocía con cierta ironía que, en ese caso, quizá en el 2014 aún estaban dando vueltas a los temas. Otra persona se sentía aludida y expresaba muy claramente que el apoyo había sido totalmente imprescindible, y más viniendo de donde venían (intentos, incluso con apoyo externo, de los que no veían resultados): “No sé si lo haríamos para el 2014, pero yo te digo que mucho antes me había cogido una baja por depresión”.  

Se respiraba mucha ilusión, ganas, satisfacción por el logro alcanzado entre todos y confianza en el equipo, en el resto de las personas. También dudas y miedos, pero estos sentimientos habían sido más acusados en las dos sesiones anteriores. Fue emocionante cuando uno de ellos expresó que él personalmente no lo veía muy claro pero que estaba encantado de ver así de ilusionado al equipo y haciendo un círculo con el dedo para rodearlos dijo algo así como que “con esta gente yo voy a cualquier parte”.

Y Alfonso y yo salíamos contentos e ilusionados, con la sensación de haber podido, y con mucha ilusión para seguir colaborando con ellos tanto en el despliegue de la nueva dinámica organizativa como en la expansión de estos conceptos y dinámicas en su red de organizaciones.

Un final que es, en realidad, un inicio.

ZORIONAK EGINDAKO LANAGATIK!!!

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